Profesora del Taller

Profesora del taller: Hilda Guzmán Montelongo

martes, 30 de abril de 2013

Lecturas para las fiestas de mayo

Gracias a las fiestas de mayo tenemos una pausa de tres semanas que aprovecharemos para leer un fragmento de "Los pasos perdidos" de Alejo Carpentier y "De la marimba al son" de Eraclio Zepeda.

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Qué es El Miserere?


“Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam” es el texto en latín proveniente del salmo 51 de la Biblia que significa “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia”. Este salmo dentro del rito católico se canta en la mañana de todos los viernes del año. Asimismo, comúnmente se utiliza el jueves, viernes y sábado santo a la hora de laudes, que es a las 7 de la mañana, un momento especial para alabar y dar gracias a Dios por el comienzo del día. El Miserere también se utiliza en el Oficio de Difuntos y durante los servicios de sepultura, ya que posee una equivalencia simbólica con la resurrección. Este texto litúrgico es, entonces, un salmo penitencial y a través de la historia se le ha compuesto polifónicamente, lo que quiere decir que utiliza música vocal para un número significativo de voces.
Lo anterior es un fragmento del programa En Primera Fila que transmite la Radio de la Universidad de Costa Rica. 
En Primera Fila es conducido y producido por Erasmo Solerti y en su programa especial de Semana Santa del 23 de marzo de 2013 nos habla de El Miserere y nos presenta algunas de sus versiones.
El podcast está disponible aquí:
 

martes, 23 de abril de 2013

Otras adaptaciones de "El Miserere"

Agrego el trailer de una película de animación basada en la leyenda de Bécquer.




Y una adaptación radiofónica de dos leyendas "Los ojos verdes" y "El Miserere" hecha por RNE. La segunda empieza en el minuto 25.



Adaptaciones de "El Miserere"

En la red podemos leer acerca de que el monasterio en ruinas del que se habla en la leyenda es el Monasterio de Yerga. Cada año en este lugar se lleva a cabo una representación teatral de "El Miserere". Les pongo aquí un fragmento que se encuentra en youtube:





Además una historieta:


EL MISERERE, leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer

La lectura de esta semana es la leyenda "El Miserere" de Gustavo Adolfo Bécquer.




Para imaginarse cómo podría ser el monasterio que se levanta de sus ruinas y en el que el peregrino de esta leyenda escucha El Miserere que andaba buscando, tal vez nos ayuden las imágenes del Monasterio de Veruela, donde Gustavo Adolfo Bécquer pasó una temporada. Es posible hacer una visita virtual desde este enlace:

http://www.visitaveruela.com/index.htm


lunes, 22 de abril de 2013

Felisberto Hernández, compositor

Y ahora que ya sabemos que fue escritor, músico y compositor, los invito a escuchar una de sus composiciones: "Negros". La interpreta el Trío Gandhara.


La vida de Felisberto Hernández

Un archivo de Vidas Contadas de Radio 5 de RNE que nos cuenta algunos detalles interesantes de la vida de Felisberto Hernández.

domingo, 21 de abril de 2013

Monográfico de Felisberto Hernández

En el Centro Virtual Cervantes se puede consultar también un monográfico dedicado a Felisberto Hernández.

http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/fhernandez/

Y en este enlace encontramos la página oficial de Felisberto Hernández realizada por la Fundación Felisberto Hernández.

http://www.felisberto.org.uy/index.htm

MI PRIMER CONCIERTO de Felisberto Hernández

Para la clase de este domingo fue leído en casa "Mi primer concierto" del escritor uruguayo Felisberto Hernández.
Aquí se puede disfrutar del texto:

lunes, 15 de abril de 2013

¿Sabían que hay un día dedicado al bandoneón?

El 11 de julio es el Día nacional del bandoneón en Argentina.

En clase hablamos un poco de este instrumento y los estudiantes quedaron muy sorprendidos de que fuera un instrumento tan parecido a lo que en Rusia se llama "garmoshka" y más aún de que en el texto de Marcelo Cohen se hablara de que ya no se fabrican bandoneones. 
Pongo una imagen tomada de la red. Así podrán compararla con una "garmoshka" y como viene detallada, se entenderá mejor "El instrumento más caro de la tierra".



Volviendo a nuestra lectura, en ella se hace referencia a Aníbal Troilo, bandoneonista, compositor y director de orquesta de tango argentino. Aníbal Troilo nació el 11 de julio, así que la fecha de celebración del Día del bandoneón fue elegida en su honor. 

Un pequeño vídeo de la TV Pública Argentina



Aquí el mismo Aníbal Troilo con su orquesta tocando "Quejas de bandoneón"


Y para finalizar, el tema "El monito" de Julio de Caro, que también aparece mencionado en nuestro texto y que estoy segura de que les gustará.



¿Quién es Marcelo Cohen?

En la audiovideoteca de Buenos Aires podemos consultar la biografía de Marcelo Cohen.

http://www.audiovideotecaba.gov.ar/areas/com_social/audiovideoteca/literatura/cohen_bio2_es.php

y la misma audiovideoteca ha subido a youtube una entrevista con este escritor, traductor y crítico argentino:






EL INSTRUMENTO MAS CARO DE LA TIERRA de Marcelo Cohen


Estamos leyendo

El instrumento más caro de la tierra 

de Marcelo Cohen

fragmento

...
- Traigo algo para vender –Felisberto se advirtió que debía ser ladino. Como primera medida no se sacó el sombrero.
- Todos traen algo para vender. ¿Qué es?
- Un instrumento.
El tipo disparó el humo hacia el tubo fluorescente, en donde crepitaban las moscas. No daba la impresión de ser una mala persona, pero a Felisberto le pareció que miraba mucho a la calle. Como si hubiese alguien.
- ¿Voy a tener que preguntarle todo, o me puede explicar?
Felisberto apoyó el estuche sobre el mostrador.
- Es un bandoneón.
- Raro, ¿eh? Raro.
- Es un tres B.
- Vamos a verlo –dijo el tipo, abriendo el estuche.
Felisberto guardó las manos en los bolsillos y lo dejó hacer. Pasar las manos por el nácar y el cedro, levantarlo para apretar el botón del aire y extender el fuelle, examinar las correas y los tornillos. Como un veterinario frente a un gato excesivamente tranquilo.
- ¿Y?
- Es bueno –dijo el tipo, subiéndose el pantalón. Después de haber apoyado el bandoneón con una delicadeza infinita-. Muy bueno.
- ¿Cuánto me da? –preguntó Felisberto, y se arrepintió.
- Toque –dijo el tipo.
Felisberto miró las rinconeras del fuelle.
- Es que éramos tres –dijo.
- ¿Cómo dice?
- Digo que así es un poco difícil. Donde yo tocaba éramos tres. Un trío. El trío “Boyacá”.
- Ah, entiendo.
- Llegamos a tocar dos carnavales seguidos en Lanús, y eso porque gustamos bastante. Aunque fíjese que teníamos un repertorio exquisito. Nada de cosas fáciles ni tonterías.
- Bueno, colega, toque.
- ¿Le parece?
- No sea chiquilín. Tengo que saber cómo suena.
Felisberto se sacó el sombrero. Lo dejó sobre el mostrador y acercó una silla de oficina para apoyar el pie, quitarse el polvo del pantalón y colocar el bandoneón sobre la tela negra que le cubría la rodilla. Deslizó los dedos debajo de las correas y dejó caer las yemas sobre los botones con una rítmica, áspera melancolía.
El tipo, la mirada descansando en el suelo, acunó la cabeza. Escuchaba la música desafinada que escapaba torpemente del fuelle con un súbito entusiasmo. La música se detenía y volvía a empezar, repitiendo notas quebradas. Como una persona que duda de sus modales en la mesa.
- Suena bien –dijo cuando Felisberto cerró el fuelle.
- Y claro que sí.
- Un poco desafinado.
- Eso se arregla.
- ¿Usted sabe?
Felisberto le miró las orejas insoportablemente grandes para no tener que cruzarse con la seriedad de los ojos. Le había pasado algo muy raro.
- ¿Qué?
- Que ya no se fabrican más. Así como lo oye: no se fabrican más bandoneones.
- No me joda.
- Es algo sobradamente sabido. Usted que es músico...
- Ahora ya no soy. Jubilado, soy, y hago changuitas de plomería.
- Bueno, no se sienta molesto.
- No me siento molesto –Felisberto alzó los hombros-. No éramos malos, el trío ese. Violín, guitarra y yo al bandoneón. Bien afinaditos, le prometo que nos pedían bises. Pero no sé por qué un día no nos llamaron más. No sé, póngase a averiguar. Pasa que éramos aficionados, y algunos decían que nos faltaba ensayar más.
- Suele suceder. Es un problema de constricción al trabajo.
- No diga huevadas. Para mí que éramos malos y nadie se atrevía a decirlo. Con el tiempo dejamos de vernos y no se habló más del asunto, para que se dé una idea –Felisberto se rascó el cuello, despellejado y lleno de ronchas-. ¿Cuánto me da?
La cabeza del hombre se movía de arriba hacia abajo y el mentón aplastaba el vello del pecho. Felisberto supuso que estaba esperando algo más y estiro el fuelle en un acorde largo y escabroso, lleno de guijarros. El sonido marrón y desacompasado llovió sobre las cajas y los abrigos colgados en las perchas, removiendo la pelusa, el aire cargado de naftalina, la carne fofa del otro. Después, varios acordes más y un corte de fuelle para que pareciera un tango.
- ¿Cómo se llama ese tema?
- El monito.
- Ya me parecía.
- En fin –dijo Felisberto-. En una época pensaba en los sonidos que podía sacarle y no me importaba nada más de nada. Pero no todo el mundo puede ser un Troilo. ¿Cuánto me da?
- No se lo puedo comprar –dijo la voz gangosa del tipo, y pareció que él se había quedado en silencio.
- ¿Y para eso me hizo perder el tiempo? –Felisberto empezó a guardar el bandoneón, mirando la calle por la vidriera.
- Mire, colega, por algo le acabo de decir que no se fabrican más bandoneones. Desde el año 39, cuando empezó la guerra, no hicieron uno solo como éste. Los alemanes eran unos maestros, pero con el nazismo pararon los talleres. Uno de los tantos daños, en fin... Los que quedan ahora son de antes de la conflagración. Los afinan, los limpian, les cambian las lengüetas, pero para mí que van perdiendo brillo.
- Este suena como un órgano –dijo Felisberto.
- Precisamente, colega. Dicen que los japoneses están fabricando. También los brasileños. Imagínese lo que se puede tocar con un bandoneón de plástico, por más que hoy la industria esté tan avanzada.
- Claro –dijo Felisberto. Sólo ahora parecía darse cuenta.
- Claro, ¿qué?
- Entonces esto es una joya.
- Bueno, no exactamente. Lo que quiero decirle es que yo podría darle hasta cierta suma, extendiéndome un poco, digamos, pero para serle franco...
- Para esto no hay precio. Es el instrumento más caro de la Tierra.
...

lunes, 8 de abril de 2013

Sergio Pitol en Minigrafías

Este es el vídeo dedicado a Sergio Pitol de la serie Minigrafías que realiza el canal ONCE TV de México:



Monográfico de Sergio Pitol

En el Centro Virtual Cervantes se puede consultar un monográfico dedicado a Sergio Pitol.



http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/pitol/default.htm

Asimismo podemos leer una pequeña biografía en la página web de la biblioteca del Instituto Cervantes de Sofía que lleva el nombre de este escritor.

http://sofia.cervantes.es/es/biblioteca_espanol/biografia_sergio_pitol_espanol.htm

MEPHISTO-WALTZER de Sergio Pitol

El texto que estamos leyendo en casa para la segunda sesión es Mephisto-Waltzer de Sergio Pitol.




Y si apetece, antes o después de la lectura, se puede escuchar aquí el Vals de Mefisto de F. Liszt.


UN STRADIVARIUS, cuento de Vicente Riva Palacio

Como ya se había anunciado, este trimestre vamos a dedicar nuestras lecturas al tema de La música en la literatura. Son muchas las formas en que este tema es abordado en los textos literarios, incluso podría hacerse alguna clasificación al respecto: relatos sobre la música en general, sobre obras musicales o algún género musical, de conciertos, de músicos, de instrumentos musicales, etc.


Nosotros iniciamos con el texto "Un stradivarius" de Vicente Riva Palacio, escritor mexicano del siglo XIX (también notable militar, político, jurista y diplomático).




UN STRADIVARIUS




 fragmento

A la mañana siguiente, entre la multitud de compradores que entraron en la casa de don Samuel, llegó un caballero como de cuarenta años, de aspecto aristocrático, elegantemente vestido. Buscaba un alfiler para corbata, y no pudo hallarle tal y como lo deseaba; pero, ya al retirarse, le llamó la atención la caja del violín tan vieja y maltratada en medio de tantos objetos brillantes y lujosos.
—¡Qué! ¿También vende usted instrumentos de música, o tan bueno es ese violín que lo guarda usted aquí, en esa caja tan horrible?
—No es cosa mía: me lo dejaron a guardar, y con tales recomendaciones que sólo ahí me pareció seguro.
—¡Hombre! pues es curioso: enséñemelo usted, que yo soy también aficionado a violines: ¡debe ser cualquier cosa!
El judío bajó la caja y la abrió: el caballero tomó el instrumento, se lo colocó garbosamente como quien acostumbrado estaba a pulsarle, pasó el arco sobre las cuerdas, miró el violín con extrañeza y lo volvió por todos lados; percutió la caja con el dedo, y después de tan maduro examen, alzó el rostro, y mirando fijamente a don Samuel, le dijo con solemnidad:
—Pues no es una cualquier cosa como yo había creído; éste es un violín de Stradivarius legítimo, y si usted quiere por él seiscientos duros, en este momento, sin moverme de aquí, se los doy y me lo llevo.

El judío abrió desmesuradamente los ojos y la boca y los oídos, y hasta las manos, no sólo por el descubrimiento, sino porque soñaba en una buena ganancia comprando el violín al pobre músico...

De su libro Cuentos del General




Imágenes tomadas de la red.

Nota:
He visto que se consulta este post con cierta frecuencia, por lo que supongo que algunos visitantes buscan el texto completo del cuento de Vicente Riva Palacio. Aquí se puede leer. Espero que lo disfruten.



jueves, 4 de abril de 2013

Se ha cerrado la matrícula

He quitado el cartelito con el enlace a la página web del Instituto Cervantes de Moscú, donde estaba la información para matricularse, porque ya no hay más plazas libres.
Empezaremos este domingo.